¿ERES UN BUEN PADRE?

La situación en la que se encuentran muchos empleados en la actualidad es complicada cuando se habla sobre el equilibrio de vida, ya que muchas ocasiones tienen que poner en la balanza:  el cumplir con las obligaciones laborales o atender las responsabilidades familiares.

LA NUEVA CULTURA LABORAL

Gracias al COVID-19 y a la nueva cultura de trabajo, las empresas han tenido que revisar los tiempos de trabajo buscando como opciones: el home office y el ofrecer una mezcla amplia de horarios de entrada y salida,  con tal de brindar un equilibrio entre el trabajo físico en la oficina o la fabrica y el tiempo casa para que evite contagiarse y eso le permite “estar más cerca de su familia”.

SE VUELVE UN CONFLICTO INTERNO POR LAS QUEJAS DE NUESTROS FAMILIARES.

El lograr un equilibrio entre nuestra vida laboral  y nuestra vida familiar o afectiva es un verdadero reto debido a que gracias al WhatsApp o al correo electrónico ya no es necesario estar físicamente en la oficina para continuar trabajando, eso limita el acercamiento y el contacto con nuestros seres queridos, si a esto le sumamos nuestra falta de disciplina porque no sabemos poner un alto a los compromisos laborales, se vuelve un verdadero conflicto interno por las quejas y reclamos que recibimos a diario por parte de nuestros familiares.

EL TEMOR A PERDER EL TRABAJO POR LOS COMPROMISOS FINANCIEROS.

Por otra parte los compromisos financieros están a la orden del día y muchos profesionistas prefieren sacrificar el tiempo con la familia o el tiempo personal antes de poner en riesgo su fuente de ingresos,  por lo tanto: el trabajo se ha vuelto más importante que la familia misma.

LA SATISFACCIÓN DE VER CRECER A NUESTROS HIJOS NO TIENE PRECIO.

Ahora la pregunta del millón es: ¿Qué es más importante la familia o el trabajo? No sé cuántas veces el lector se ha puesto a reflexionar si el tiempo adicional que le estamos dedicando a la empresa para realizar actividades laborales nos brindará tantas satisfacciones como lo sería el ver crecer a nuestros hijos y estar con ellos en sus momentos importantes, muchos trabajamos para brindarle a la familia una mejor posición económica  pero no sé si al final del camino ellos lo agradecerán cuando sean grandes o nos terminen recriminando sobre el tiempo que dedicamos a estar trabajando.

SE UN PADRE NO UN PROVEEDOR.

Dedica tiempo de calidad a tu hijo y tendrás un hijo de calidad con el tiempo. La niñez pasa en un abrir y cerrar de ojos, solo queda lo que sembraste en ellos y el tiempo que disfrutaste de su compañía.

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